Archivo de la etiqueta: árbol de Porfirio

¿Qué rayos es el árbol de Porfirio?

No, no me refiero a ningún árbol que haya tenido Don Porfirio Díaz en el bosque de Chapultepec ni mucho menos [chiste sólo entendible para los que viven en México]. De ese Porfirio no me refiero sino a otro que vivió mucho antes y no, no creo un híbrido nuevo de árbol. Para empezar a explicar todo esto creo que es más conveniente empezar a saber quién fue Porfirio.

Porfirio fue un filósofo neoplatónico que nació en Tiro. Conoció a Plotino —líder de la escuela neoplatónica— y se hizo su fiel discípulo y cuando éste murió Porfirio tomó el mando de dicha escuela.  También fue su biógrafo y dio a conocer el pensamiento de su maestro siendo el editor de la obra de Plotino: las Enéadas. Hizo aportaciones considerables al neoplatonismo —que no abordaremos por ahora— y su pensamiento  sería controversial hasta la Edad Media ya que sus ideas con respecto al problema de los universales —un tema muy interesante— serían la piedrita en el zapato de los pensadores del Medievo por años. Pero sobre todo Porfirio era fanático de la lógica, tanto así que le dio una interpretación nueva a las Categorías de Aristóteles con la visión neoplatónica. Pero  lo que nos atañe hoy es que también creó una forma de clasificar las cosas, su famoso árbol: el árbol de Porfirio.

Pero, ¿qué es eso? Es un método clasificatorio dicotómico. Dicotómico en cristiano significa que es un método de clasificación en que las divisiones y subdivisiones tienen dos partes —una vez que vean el esquema del árbol entenderán—. Este dichoso árbol aparece en su libro llamado Isagoge, que es una introducción a las Categorías de Aristóteles. La clasificación consiste en ir del género más general (con mayor extensión) —por así decirlo— hasta el que tenga menor extensión, hasta la última especie. Este sistema está basado en la concepción platónico-aristotélica de la definición según el género y la diferencia específica. El género es el concepto que abarca las especies que tienen algo en común, por ejemplo, los tulipanes, las margaritas y los pensamientos son especies que entran en el género de flores al compartir ellas cualidades específicas (tienen pétalos, sépalos, estambres, carpelos, en fin, todas esas coas que todo el mundo sabe que tienen las flores). El género con mayor extensión es aquél que ya no admite un género más elevado, es Dios si lo quieren ver así; mientras que la especie con menos extensión, la última especie, es la cual  ya no tiene más especies. Se trata de un método extensional que organiza los conceptos según su extensión decreciente, con lo que muestra la regla de la variación inversa de la comprensión y la extensión. Pero mejor veamos la gráfica para que todo esto tenga sentido.

Para que quede más claro, el árbol —que ni forma de árbol tiene— se lee  más o menos así:

“El género supremo es la sustancia y tiene dos diferencias que son la compuesta y la simple, el género subalterno de lo compuesto es el cuerpo el cual se divide en animado e inanimado, lo animado o viviente se divide en sensible e insensible, lo sensible es animal y se divide en racional o irracional, lo racional es el hombre y ese es la última especie el cual ya se divide en los innumerables individuos (Sócrates, Platón, Aristóteles, etcétera).

 


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 756 seguidores